Cómo decir no a tu hijo

Cómo decir no a tu hijo - Padres en la Nube
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Es la cuarta vez esta semana que te planteas decir no a tu hijo. Pero inexplicablemente acabas aceptando todas sus demandas. ¿Te suena?
En este artículo te proponemos una guía para decir no a tu hijo sin deteriorar vuestra relación. Conoce las estrategias que puedes utilizar para negarte sin culpabilidad educando y reforzando a tu hijo adolescente.

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El mapa del no: ¿Cómo decir no a tu hijo?

Ser padre de un adolescente hace que te plantees muy en serio tu capacidad para decir no y para negociar las cosas. Tu hijo se hace mayor y cada vez tendrá más capacidad para cuestionar las reglas y decidir en base a su propio criterio.
De este modo te pondrá contra las cuerdas en más de una ocasión. Será en estos momentos cuando tengas que mostrar la mejor versión de ti mismo. Mantener la calma y ser reflexivo serán tus mejores armas.
Por ello es importante que analices la cuestión despacio antes de actuar. Puedes considerar una discusión con tu hijo como una negociación. La adolescencia es la etapa de las peticiones desmedidas y la experimentación.
Tómalo con calma y respira hondo. Lo mejor para empezar es entender el proceso. En cualquier negociación se pueden establecer una serie de fases que se repiten constantemente.
Distinguimos cinco fases en el proceso de decir no a tu hijo que te ayudarán a ver las cosas más organizadas.

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Fase 1: Estabilidad. El estanque de nenúfares.

Esta fase dibuja tu vida tal como la ves ahora. Toda familia tiene unas normas y unas reglas. Probablemente a tu hijo no se le ocurrirá pedir ciertas cosas porque sabe que no se le concederán.
Con el tiempo y la convivencia se crea una cultura familiar que va evolucionando y que se mantiene relativamente estable en el tiempo. Quedan claros ciertos límites que no se pueden traspasar.
Ten en cuenta que estas normas las estableces tú. Muchas veces puedes evitar tener que decir no a peticiones comprometidas si has dejado claro lo que se puede esperar.
Por ejemplo, imagina que una norma básica de tu familia es que no se puede comer en las habitaciones. Tu hijo no preguntará si puede hacerlo, porque sabe que está prohibido.
Si te lo planteara te pondría en un compromiso. Estarías en desventaja, sobre todo si no habías pensado antes sobre ello y tu hijo esperase una respuesta rápida por tu parte.

Fase 2: Solicitud – Valoración. Lanzando una piedra al agua.

De repente tu hijo rompe la estabilidad con una petición que se sale de la norma. Imagínate que con trece años te pide que le compres una motocicleta.
Es muy probable que la valoración inmediata por tu parte sea negativa. Se lo harás saber de forma directa y descartarás su solicitud inmediatamente. Ni siquiera entrarás a razonar la cuestión porque sabes que legalmente es imposible y no puedes discutir las leyes.
Sin embargo si tu hijo tuviera dieciséis años la cosa cambiaría. Pasaríamos a la fase de análisis, porque la petición tiene cierto sentido y tendrías que valorarla con detalle.
En esta fase tu hijo es el protagonista. Es quien da el primer paso y rompe la situación de equilibrio. No lo tomes como algo personal ni lo lleves al terreno emocional.
La adolescencia es la etapa de la experimentación y la búsqueda de límites. Tu hijo está programado para poner patas arriba vuestra realidad para examinarla de cerca. Ármate de paciencia y ten en cuenta sus necesidades e inexperiencia.
Esta segunda fase es una oportunidad magnífica para descartar peticiones irracionales. Como en el ejemplo de la motocicleta lo harás casi automáticamente, sin pensarlo mucho. A partir de aquí empiezan las dudas, así que si vas a seguir adelante y consideras la petición prepárate. Cada vez será más difícil decir no a tu hijo.

Fase 3: Racionalización. Calmando las olas.

Cuando llegas a esta fase es porque inconscientemente has «aceptado a trámite» la solicitud de tu hijo. Comienzas a considerar los pros y los contras de una posible concesión.
Empiezan a colarse en tu cabeza diferentes argumentos que van inclinando la balanza hacia lado y otro. Probablemente en el ejemplo de la motocicleta valores aspectos como la seguridad vial, la responsabilidad, la utilidad práctica del transporte…
Ésta es la fase en la que entran en juego otros actores que pueden ayudar a decidir. Tu pareja, profesores, amigos… son de gran ayuda en ocasiones puesto que aportan puntos de vista complementarios.
También tu hijo puede completar la argumentación. Ten en cuenta que todos los motivos que te presente serán a su favor. Es el momento en el que le debes encarar con las posibles consecuencias negativas de su petición. Es muy probable que sólo considere una visión parcial de la realidad.
Si en esta etapa encuentras argumentos claros en contra no dudes en decir no a tu hijo y hazlo rápido. Piensa que a medida que pasa el tiempo su confianza crece y tu capacidad para negarte disminuye.

Fase 4: Negociación. La clave del éxito.

En el caso de que hayas pasado por la tercera fase de racionalización con dudas puedes optar por negociar. Si los argumentos no te han servido para negarte y aún no lo tienes claro lo ideal es buscar algo a tu favor.
Piensa que una petición de tu hijo te pone en una posición ventajosa. En educación la clave es ganar terreno y utilizarlo a tu favor. La forma más inteligente de gestionar este tipo de situaciones es negociando.
Un proceso de negociación busca obtener algo a cambio que repercuta positivamente en la familia y en la maduración de tu hijo. Siempre que tengas una petición encima de la mesa puedes utilizar esta estrategia. A veces es más inteligente y práctico plantear un «quizás» que negarte a una solicitud.
Para atravesar una negociación previamente deberías completar tres sencillos pasos:

  1. Haz una lista de las cosas que te gustaría conseguir de tu hijo. Mejorar su comportamiento en algún aspecto concreto, organizar su habitación, hacer más deporte… Tu hijo te ha dejado clara su carta a los Reyes Magos. Preparar la tuya te ayudará a aclarar tus ideas.
  2. Entre ellas selecciona aquellas que puedan equipararse en esfuerzo a la petición de tu hijo. Escoge la más prioritaria y adaptada a la situación. No olvides que deberías considerar las habilidades actuales de tu hijo. No plantees imposibles
  3. Plantea un trato a corto o medio plazo con tu hijo en el que para la obtención de su deseo tenga que dar lo que tú quieres a cambio. Lo puedes formalizar en forma de contrato de conducta, por escrito o con un acuerdo mutuo entre los dos.

Si te atascas en este proceso intenta hablar con otras personas que tengan relación con el proceso educativo. Tu pareja o los profesores de tu hijo te podrán ayudar a encontrar la clave.
Una de las claves de los procesos de negociación es no tener en cuenta sólo el resultado, sino también considerar el proceso. De nada serviría lograr un resultado positivo para ti si tu hijo pierde las ganas de volver a pactar nunca más contigo porque se ha sentido engañado.

Fase 5: Latencia. Mirando al infinito.

Esta fase es una forma de hibernar la respuesta. No te comprometes negándote ni concediendo la solicitud de tu hijo. Básicamente consiste en dejar pasar el tiempo sin dar una respuesta.
En ocasiones ocurre por falta de opciones o por indecisión. Puede ser útil en ciertos casos y es una postura cómoda para ti que no te obliga a comprometerte.
Sin embargo, a menudo es contraproducente, porque tu hijo puede pensar que no tienes un criterio claro. Tu falta de decisión llega en ocasiones a minar la confianza que tiene en ti. Un adolescente necesita adultos seguros de sí mismos que le ayuden a comprender el mundo.
En general es mejor decir no a tu hijo que mantenerle esperando hasta la eternidad con la esperanza de que olvide su petición. Porque no lo hará.
Además el tiempo adolescente discurre a otra velocidad. Para ti una semana pasa a la velocidad del rayo, pero en la vida de tu hijo el tiempo es mucho más lento. Contará cada segundo hasta obtener una respuesta.
Esta fase puede tener sentido si quieres que se enfríe la parte emocional y permitirte decir no a tu hijo de una forma más calmada. Pero en ocasiones puede tener un efecto rebote y hacer que tu hijo se vuelva más ansioso, así que manéjala con cautela.

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Soy Psicólogo de formación, aunque hace un tiempo orienté mis estudios hacia la Ingeniería informática. Mi profesión me ha llevado a la socialización de adolescentes en centros de menores y al desarrollo de proyectos tecnológicos. En mis años de experiencia he sistematizado esquemas de trabajo eficaces con graves problemas y conflictos adolescentes. Padres en la Nube es la unión de mis dos pasiones: la tecnología como herramienta para la mejora social y la adolescencia como etapa de cambio y transformación.

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Comentarios

  1. Muy buen artículo, Félix, como siempre.

    • Gracias Rafa.
      Una de las cuestiones clave con las que nos encontramos a la hora de educar es la de decir no.
      Espero que este artículo sirva para resolver algunas dudas y entender el funcionamiento de nuestra mente y hábitos en este sentido.

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