Contrato educativo para adolescentes

Contrato educativo para adolescentes - Padres en la Nube

Un contrato educativo eficaz puede solucionar muchos problemas en casa. Si sabes utilizar bien esta herramienta conseguirás mejorar la educación de tu hijo adolescente y establecer una buena convivencia en tu familia.
Puedes utilizar nuestros recursos digitales para crear contratos educativos. Gracias a esta aplicación podrás establecer los objetivos, las recompensas y asociar su cumplimiento con un sistema de puntos.


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Compromisos que adquiere tu hijo en el contrato de comportamiento.

En primer lugar y como aspecto más importante del contrato educativo, tu hijo se responsabilizará de una serie de compromisos. Ten en cuenta que son el elemento clave de un contrato de conducta.
Para que las promesas sean válidas y se puedan utilizar de forma efectiva en un contrato, deben cumplir tres condiciones:

  1. Compromisos realistas: tu hijo debe ser capaz de cumplir sus promesas. De nada sirve que prometa asistir a un cursillo de inglés en verano si los dos sabéis que al final hay posibilidades de que se vaya a un campamento. Fijad objetivos que se puedan cumplir y que no se vean entorpecidos por otras actividades.
  2. Compromisos claros: no es lo mismo un objetivo que establezca que tu hijo cuidará su higiene bucal a otro que especifique claramente que cepillará sus dientes tres veces al día. La diferencia es obvia. Cuanto mejor midas un objetivo más fácil será luego evaluarlo. Ten en cuenta que también es fundamental la forma en la que expresas el compromiso a cumplir.
  3. Compromisos individuales: en este tipo de contratos de comportamiento es mejor establecer compromisos referidos a conductas que tu hijo puede cumplir por sí mismo. Si otras personas intervienen en el desarrollo de la acción todo se puede complicar mucho. La responsabilidad debe ser personal para que tenga una repercusión directa sobre la conducta. Por ejemplo, imagina que tu hijo se compromete a comprar el pan a diario y llevarlo a casa antes de comer. Si tienes que dar cada día el dinero a tu hijo para que compre el pan puede ser que algún día no estés en casa y no pueda comprarlo. Intenta que la responsabilidad sea directa y que no haya terceras personas de las que dependa su conducta objetivo.

Premios planteados en el contrato educativo.

La segunda parte de un contrato de conducta son las recompensas. Aquí es donde entran en juego tus promesas. Aunque secundaria, esta parte es necesaria en el contrato y sirve para establecer una contrapartida a tu hijo.
Al igual que ocurría con los compromisos, una buena recompensa debe cumplir una serie de características para que sea efectiva:

  1. Premios personales: para que un contrato sea atractivo deberías establecer un premio que tu hijo aprecie. Piensa que si la petición de tu hijo es puntual el contrato puede perder interés para él si no valora al premio. Esto puede ocurrir si estableces contratos muy largos y planteas un premio tecnológico. Una videoconsola o un móvil pueden pasarse de moda en poco tiempo y tu hijo podría perder la motivación por ellos. Esto afectaría a su cumplimiento del contrato y o haría ineficaz.
  2. Premios reales: cuanto más especifiques la recompensa mejor. Si puedes asociar el contrato a un objeto real estarás evitando problemas futuros. Tu hijo estará motivado por algo tangible y a la hora de concedérselo no tendrás problema para encontrarlo y entregarlo. Por ejemplo, no es lo mismo una recompensa que se recoja como «Pasar un día divertido en familia» a otra que especifique de forma real: «Pasar un día en el parque de atracciones de mi ciudad«.
  3. Premios factibles: como padre, debes ser capaz de conseguir los premios que planteas como recompensa en un contrato de comportamiento. A veces te puedes comprometer a realizar actividades con tu hijo como ir un día a la piscina. A la hora de canjear el premio puede que tu disponibilidad sea menor de lo que pensabas y se demore la recompensa. Lo ideal es establecer un premio que puedas asumir de forma inmediata al cumplimiento del contrato.

Además, ten en cuenta que existen una serie de condiciones especiales que debería cumplir un buen contrato de conducta.

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Bibliografía consultada para escribir «Contrato educativo para adolescentes»

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Soy Psicólogo de formación, aunque hace un tiempo orienté mis estudios hacia la Ingeniería informática. Mi profesión me ha llevado a la socialización de adolescentes en centros de menores y al desarrollo de proyectos tecnológicos. En mis años de experiencia he sistematizado esquemas de trabajo eficaces con graves problemas y conflictos adolescentes. Padres en la Nube es la unión de mis dos pasiones: la tecnología como herramienta para la mejora social y la adolescencia como etapa de cambio y transformación.

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