Establecer normas en la familia

Establecer normas en la familia

Establecer normas en la familia

Para que un hogar funcione coordinadamente deben aclararse un conjunto de normas en la familia. Su cumplimiento debería supervisarse y mantenerse por todos sus miembros.

Ayudarán a tu hijo en varios aspectos de su desarrollo y le capacitarán para integrarse socialmente en el futuro. En este artículo te proponemos las claves para establecer unas normas adecuadas y lograr cumplirlas.


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La utilidad de las normas en la familia

Un microcosmos de la sociedad

Tu hogar es un trampolín para tu hijo. Un adolescente se prepara en casa para convivir en sociedad. Puedes verlo como un campo de entrenamiento que debería ser muy parecido a lo que luego se encontrará en la calle.

La sociedad tiene normas por la necesidad de compartir recursos y espacio. Existen acuerdos implícitos que son aceptados culturalmente y regulan los comportamientos en público o los códigos de conducta en situaciones concretas.

Imagina cómo deberías comportarte si eres el anfitrión de la fiesta de cumpleaños de tu hijo. O hasta qué punto podrías expresar a una persona los sentimientos que tienes hacia ella delante de otros. Estos son códigos de conducta implícitos en cada cultura que determinan reglas sociales aceptadas por la mayoría.

Además se establecen normas formales o leyes, que limitan determinados comportamientos que se consideran universalmente indeseables y fomentan otros que se estiman como socialmente positivos.

Si en tu hogar tienes una normativa clara y supervisas su cumplimiento tu hijo estará preparado para encajar en este esquema social. Generar un microcosmos en casa que imite este patrón será beneficioso en su futuro.

Desarrollo emocional y social

Una de las emociones principales es la ira. Se produce cuando nuestros deseos se frustran. Puede ser muy destructiva y tu hijo debería aprender a controlarla. Conseguir controlarse en un entorno de prueba como es tu hogar es clave para él.

Una norma puede provocar frustración, puesto que es una forma de negar los impulsos de tu hijo. Manejar esta emoción de ira es extremadamente útil en la vida y también se puede aprender. Como muchas otras habilidades, tu hijo debería entrenarla para el futuro.

Una vez que se ha manejado la emoción que provoca una negativa se puede dirigir la atención a aprender de ella. Sin duda, las críticas son extraordinarias formas de crecimiento y sólo es posible aprovecharlas cuando se gestionan los sentimientos de ira que producen y se canaliza esa energía en entenderlas y mejorar.

Evitar confrontación

Tu hijo vive en un mundo por descubrir. En la adolescencia ya tendrá un control total sobre el mundo físico. Se habrá acostumbrado a los límites físicos que le plantea la realidad. Habrá aprendido que no puede volar, ni atravesar paredes.

En algún momento de su infancia experimentó con esos límites y otros parecidos encontrando siempre el mismo resultado. En la adolescencia tu hijo empezará a desarrollar sus habilidades sociales. Comenzará a descubrir el universo de las relaciones y de su libertad y responsabilidad.

Con las cosas realmente importantes, trata de dejar claros unos límites infranqueables, que hagan las veces de “pared” o de “ley de la gravedad” para él. Conseguirás generar en él una sensación de imposibilidad física con estos límites sociales. Y esto evitará confrontaciones futuras en tu familia.

Ten en cuenta que estas normas tienen que ser muy específicas para aquellos aspectos que de verdad valores en tu hogar. Las normas en la familia excesivas no son buenas y provocarían en tu hijo una sensación de ahogo.

Algunos de los aspectos clave a regular así pueden ser violencia, respeto, salud… Cada hogar tiene su personalidad y deberías adaptar las normas universales a vuestra familia.

Niñera adolescente

Aunque no lo creas, las normas en la familia trabajan por ti cuando no estás presente. Son la mejor niñera para adolescentes. Te permitirán fiarte de tu hijo porque sabrás que no traspasará ciertos límites aunque tú no estés presente.

Esto es la teoría claro. Tu hijo es libre y decidirá por sí mismo si incumplirlas. Pero la existencia de unas buenas normas integradas en tu hogar te permitirán contar con una garantía adicional.

Para conseguir “normas niñera”, éstas deberían cumplir cuatro requisitos:

  1. Claridad en su formulación: es mejor que las normas se refieran a aspectos concretos o situaciones probables. No es lo mismo regular una pelea entre hermanos que incluya agresión física, que una riña, sin especificar su gravedad. En el primer caso está muy claro el comportamiento que se considera. El segundo, sin embargo puede dar lugar a interpretaciones injustas y es más subjetivo.
  2. Adecuación a la edad y capacidad de tu hijo: a veces puede ocurrir que tu hijo no entienda las normas. Incluso es probable que no pueda cumplirlas porque es demasiado inmaduro. Imagínate una pelea entre hermanos. Si uno de ellos responde de forma agresiva ante las provocaciones, puede ser porque no conozca otras alternativas para manejar su frustración. En estos casos es mejor que le enseñes respuestas diferentes a la violencia física y premies su uso para solucionar conflictos.
  3. Cumplimiento familiar: ten en cuenta que una norma es para toda la familia. Puedes pedir a tu hijo que no fume, pero si tú lo haces esta solicitud no tendrá ninguna validez. Tu conducta hará que tu hijo considere la norma como algo poco importante, porque tú mismo la incumples. Además ten en cuenta que tu fiabilidad como padre también es clave. Si pierdes esta cualidad y te muestras incoherente podrás perder la confianza que tu hijo tiene en ti y que surjan otros problemas de respeto y convivencia en casa.
  4. Número reducido de normas en la familia: si planteas muchas reglas el resultado será que pierdan su eficacia. Las normas se establecen porque regulan algo importante. Si existen demasiadas, esto hará que tu hijo pueda perder la noción de las cosas importantes y distinguirlas de las triviales. En nuestro trabajo con adolescentes hemos desarrollado una propuesta de normas sencilla que te puede guiar en esta labor.

Acordar juntos normas en la familia, no imponer.

Cuando tu hijo llega a la adolescencia comenzará a experimentar su libertad. Esto le hará sentirse independiente y capaz para empezar una vida por su cuenta.

La paradoja de esta madurez es que empezará a distanciarse de la familia. Encontrará grupos de pertenencia en los que sentirá este poder y su capacidad para organizar las cosas a su manera.

Una de las formas que tienes desde tu familia para contrarrestar esta actitud es establecer un entorno en el que tu hijo pueda integrar sus nuevas capacidades. Ya es una persona independiente y quiere demostrarlo, así que puedes ponerle las cosas fáciles en casa y ayudarle a experimentar.

Una buena manera es generar acuerdos sobre la convivencia en el hogar. Así tu hijo podrá demostrar sus capacidades recién adquiridas y poner en práctica una serie de repertorios que le ayudarán en su futura integración social.

Podemos diferenciar tres ventajas de incluir a tu hijo en el debate sobre las normas de casa una vez que llega a la adolescencia:

  • Genera un sentimiento de pertenencia a la familia: se sentirá más integrado en tu hogar porque empezará a entender las reglas que lo rigen y sus motivos.
  • Menos rechazo a las normas en el futuro: cuando el adolescente incumple una norma que él mismo ha planteado se producen dos fenómenos:
    1. Conoce mejor la norma porque él mismo ha participado en su elaboración. Las estadísticas demuestran que aprendemos mejor lo que explicamos a los demás que lo que nos cuentan a nosotros.
    2. Será más resistente a incumplir algo que él mismo ha considerado como negativo. y en el caso de que lo incumpla no tendrá la sensación de haber fallado sólo a sus figuras de autoridad, sino a sí mismo
  • Se desarrolla la capacidad de negociación y diálogo: tu hijo necesita también aprender y desplegar sus habilidades sociales. Un entorno que favorece el diálogo y las críticas constructivas es propicio para conseguirlo.

Normas en la familia flexibles y motivadoras.

La adolescencia es la etapa de los retos. Tu hijo buscará metas en su vida que le motiven y que vea difícil alcanzar. Esta es una capacidad innata que le ayudará a aprender jugando y explorando sus límites.

Si estableces normas abiertas y límites flexibles en función del comportamiento de tu hijo retarás su imaginación. De esta forma conseguirás un mejor cumplimiento y una cooperación en forma de juego que le ayudarán a observar las reglas de tu hogar.

Por ejemplo, imagínate que tu hijo comienza a salir con sus amigos los fines de semana y tienes que regular su hora de llegada. Sería más inteligente por tu parte plantearle un horario inicial de llegada que pueda ir ampliándose con su buen comportamiento y cumplimiento. Esto le motivará para lograrlo jugando y le ayudará a ver la importancia de su responsabilidad para obtener confianza.

Es importante que si planteas una estrategia de este tipo lo hagas teniendo en cuenta recompensas a corto plazo y objetivos claros. El tiempo pasa muy despacio para un adolescente. Puede perder la perspectiva si no ve un proceso y unos resultados que le indiquen una evolución rápida.

Bibliografía consultada para escribir “Establecer normas en la familia”

  • Brennan, G., y Buchanan, J. M. (2008). The reason of rules. Cambridge Books.
  • Wood, D. et al. (1994). Home rules. People Place and Space Reader, 173-175.
"Establecer normas en la familia" lo escribió:

Félix Martínez Abad

Burgos, España

Llevo más de una década conviviendo y aprendiendo con adolescentes.

Trato de unir toda esa experiencia a mis conocimientos sobre nuevas tecnologías para desarrollar recursos educativos útiles.

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