Decidir tener un hijo en la adolescencia

Decidir tener un hijo en la adolescencia

Decidir tener un hijo en la adolescencia

Tener un hijo en la adolescencia puede resultar una opción vital para muchos padres. Las estadísticas indican que del 10% de los nacimientos en el mundo se dan entre mujeres de 15 a 19 años.

En este artículo analizamos los datos de diferentes estudios sobre la paternidad en la adolescencia y los beneficios y riesgos que conlleva. Si te enfrentas como padre a este dilema te mostramos las diferentes consecuencias de cada elección.

Riesgos de tener un hijo en la adolescencia.

Existen una serie de riesgos asociados al parto en la adolescencia y a la vida familiar con un hijo durante esta etapa. Los padres adolescentes no solamente encontrarán problemas a nivel social, sino también a nivel físico, relacionados con el parto y el embarazo.

En primer lugar unos padres adolescentes encuentran dificultades a nivel social y cultural. Las etapas de la vida y lo que se espera de cada una de ellas están muy asociadas a identificadores culturales. Se espera que un anciano esté jubilado, que un adulto trabaje y que un adolescente estudie. Los valores familiares se consideran a partir de la emancipación y el final de los estudios. La carrera profesional se considera clave para el bienestar económico.

En este contexto los problemas sociales a los que se enfrenta una pareja que decide tener un hijo en la adolescencia son diversos:

  • Cambio de vida en una etapa de desarrollo transcendental: la adolescencia es un periodo destinado a la socialización de la persona. El cuidado de un hijo limita el tiempo y las actividades para los padres, lo que puede interferir en su correcto desarrollo y vida social.
  • Estudios y preparación profesional: culturalmente la adolescencia se entiende como la etapa de preparación educativa para la vida adulta. El empeño de una madre adolescente en la crianza de su hijo limitará las posibilidades de éxito profesional en su vida adulta. Y esto puede a su vez repercutir en la estabilidad familiar y en la economía del hogar.
  • Entorno social: ser padres no solo implica la concepción. En la crianza y educación de los hijos tiene mucha importancia el entorno social y los grupos de referencia. Tener un hijo en la franja socialmente aceptada aumenta las posibilidades de entablar relaciones con padres de la misma edad que ofrecerán un entorno interactivo y lúdico al bebé.
  • Bienestar económico: los adolescentes gozan de menos recursos que los adultos para fundar una familia. La economía familiar, sin llegar a ser limitante para la crianza, es un predictor del adecuado desarrollo cognitivo y físico de los hijos.

Además del ámbito cultural y social, tener un hijo en la adolescencia conlleva una serie de riesgos en el plano físico. La naturaleza de la mujer determina una edad fértil amplia, pero los estudios indican que la mejor época para el embarazo y el alumbramiento está entre los 20 y los 35 años. Por encima y por debajo de estas edades aumentan las complicaciones y se registran más riesgos y problemas para la madre y el bebé.

En concreto para una madre adolescente y su hijo existen varios riesgos físicos:

  • Aumento del riesgo de muerte del bebé: los estudios estadísticos con madres adolescentes encuentran que es más probable la muerte del niño en el nacimiento o en las primeras semanas de vida. Esto se asocia con la inmadurez biológica de la madre, por lo que la edad de gestación y parto es clave a la hora de concebir.
  • Aumento de las tasas de nacimientos muy prematuros: entre las madres adolescentes es más probable que los hijos sean prematuros. Esta característica explica la mayor parte de las muertes de bebés recién nacidos.
  • Bajo peso del bebé al nacer: los índices de bebés con bajo peso en el momento del nacimiento son mayores en los partos de madres adolescentes.
  • Riesgo cardiovascular: Catherine Pirkle de la Universidad de Hawai ha encontrado riesgos en la edad adulta asociados al embarazo adolescente. Las mujeres que dan a luz antes de los 20 años tienen mayor riesgo cardiovascular en la edad madura. En el estudio recomienda que las mujeres que hayan tenido hijos en esta etapa deberían llevar un estilo de vida más saludable para proteger la salud de su corazón. Cuidar la dieta y realizar ejercicio de forma habitual es una buena opción para ellas.

Respecto a estos riesgos físicos de tener un hijo en la adolescencia pueden tener una explicación en las características de la etapa:

  • La asistencia deficiente a los servicios de ayuda prenatal de los futuros padres adolescentes es uno de los problema.
  • Además tiende a darse un seguimiento inadecuado de las pautas y tratamientos recomendados desde los centros de salud.
  • Todo ello unido a la baja asunción de responsabilidades y a la actitud de rebeldía adolescente suponen un lastre para la mayoría de los padres en esta etapa.
  • Además los adolescentes tienden a desconocer los riesgos propios de su momento vital. Esto les puede llevar a tomar decisiones inadecuadas y optar por comportamientos que pueden afectar a su salud y la de su hijo.

Probablemente existan padres adolescentes preparados para tener un hijo. Pero los rasgos generales de la personalidad durante la adolescencia parecen estar reñidos con la paternidad.

Eso sí, se han encontrado dos características que predicen buenos padres adolescentes. Una buena autoestima y una comunicación sana son los rasgos que pueden pronosticar una paternidad exitosa.

Beneficios de tener un hijo en la adolescencia.

Hasta aquí hemos analizado los contras de la paternidad adolescente. Sin embargo existen algunas ventajas de ser padre durante la adolescencia:

  • Más vitalidad durante la etapa adolescente: la adolescencia es un momento de plenitud vital. La energía de este periodo permite a los jóvenes exprimir sus capacidades al límite y plantearse retos inalcanzables para muchos. Enfocar esta energía en la tarea de tener un hijo puede ser una garantía de éxito al asumir las responsabilidades y tareas que conlleva.
  • Cercanía de edad entre generaciones: unos padres adolescentes disfrutarán de mayor sintonía con su hijo por la menor diferencia de edad. Cuanto más estrecha sea esta franja, más puntos en común se presuponen y mejor relación padres-hijos se puede establecer.

Adolescentes que pueden desear ser padres.

Por último, algunos estudios se han dedicado a definir las características de los adolescentes que desean ser padres. Conocer el perfil de un joven que quiere ser padre puede ayudar a poner los medios para cambiar la probabilidad de que lo sea.

En este sentido los adolescentes que deciden tener un hijo en la adolescencia se caracterizan por:

  • Educación deficiente: la mayoría de los adolescentes que deciden ser padres tienen un nivel bajo de estudios. Esto limita la posterior entrada en el mercado laboral y los ingresos económicos familiares.
  • Cultura de discriminación por sexos: los jóvenes que crecen en entornos machistas que discriminan a la mujer tienen más probabilidades de querer tener un hijo en la etapa adolescente.
  • Pareja viviendo juntos o casados: cuando los jóvenes cuentan con una vida de pareja en común con una relativa estabilidad es más probable que den el paso para ser padres adolescentes.
  • Adolescentes más mayores: a medida que los adolescentes cumplen años, hay más posibilidades de que decidan ser padres.

Bibliografía consultada para escribir “Decidir tener un hijo en la adolescencia”

"Decidir tener un hijo en la adolescencia" lo escribió:

Félix Martínez Abad

Burgos, España

Llevo más de una década conviviendo y aprendiendo con adolescentes.

Trato de unir toda esa experiencia a mis conocimientos sobre nuevas tecnologías para desarrollar recursos educativos útiles.

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