Comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas en la adolescencia

Comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas en la adolescencia

En este artículo te ofrecemos algunas claves para trabajar en familia. Vamos a analizar en detalle de qué forma puedes conseguir que tu hij@ adolescente logre comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas. Nos basaremos en diversas aproximaciones y consejos procedentes del ámbito de la Psicología y de la Educación Social.

La comunicación es uno de los pilares de las relaciones sociales. Para integrarse en el grupo de manera efectiva es clave poseer una serie de herramientas de interacción que pasan por aprender a comunicarse con otros.

La etapa adolescente es la fase de exploración de esta habilidad y es el laboratorio de pruebas para ver los resultados de la interacción con los otros. Tu hij@ adolescente necesita dominar unos fundamentos que le permitan emitir mensajes socialmente aceptables para transmitir sus sentimientos, emociones y necesidades al grupo.

De la misma forma que se empiezan a aprender los rudimentos de la comunicación social y sus múltiples variantes se explora el lenguaje grosero. Las palabrotas e insultos son atajos comunicativos que permiten condensar un mensaje emocional.

Tu hij@ adolescente automatizará este tipo de muletillas en su comunicación tanto para expresar sentimientos de una forma concreta y rápida como para lograr una integración social en su grupo de referencia. De forma habitual las reuniones de adolescentes recurren a este tipo de comunicación más alejada de la norma social para interactuar. Hay incluso grupos que elaboran su propia jerga de insultos, palabras groseras y gestos incomprensibles para otros. El lenguaje en estos casos se utiliza como una herramienta de diferenciación y de discriminación.

Este fenómeno transciende ya la vida social real y se manifiesta en muchos de los influencers de Internet. Tienen sus propias palabras y giros de lenguaje que comparten con sus seguidores y que se extienden como un fenómeno viral.

Tendrás que valorar si tu hij@ emplea este tipo de palabras por una herencia familiar, mediática o social. Suelen en general ser manifestaciones aprendidas e imitadas, por lo que es clave que identifiques la fuente para poder controlar el fenómeno.

¿Cómo trabajar con tu hij@ para que sea capaz de comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas?

Existen varias opciones para trabajar este comportamiento en familia. Aquí te vamos a mostrar algunas variantes de técnicas psicológicas aplicadas a la conducta en concreto. Recuerda que cada una de ellas será más o menos efectiva en función de la personalidad de tu hij@ y de las habilidades familiares con las que cuente tu hogar. Al final te ofrecemos algunas soluciones creativas que familias como la tuya han aplicado con éxito al mismo problema.

Trabajar la conducta con una motivación interna

Los cambios de comportamiento pueden deberse a que la persona analiza la conducta y considera que es adecuada por diversas razones relacionadas con el comportamiento mismo. Vamos a ver diferentes opciones dentro de esta primera aproximación para ayudar a tu hij@ a mejorar.

Centrarse en la lógica del comportamiento

Existe una primera opción que pasa por hacer un trabajo específico centrado en la conducta per se. Es decir, utilizar técnicas que se basen en que tu hij@ entienda el comportamiento en sí mismo y lo interiorice como importante en su vida.

Para ello en primer lugar puedes trabajar desde una perspectiva positiva. Lograr que tu hij@ entienda las consecuencias deseadas que tiene esa conducta y a partir de esa comprensión modifique su comportamiento.

Para ello deberíais reflexionar juntos sobre estos efectos provechosos que tiene comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas:

  1. Se transmiten de forma objetiva y fiel los propios sentimientos y las necesidades personales a otros.
  2. Es más probable que se produzca un entendimiento con el resto de integrantes del grupo.
  3. Es la base de la asertividad y habilita al adolescente para expresar tanto sus sentimientos positivos como los negativos sin ofender a su interlocutor.
  4. Consigue que las otras personas se mantengan en un estado emocional calmado, posibilitando una comunicación fluida.

De la misma forma también puedes trabajar con las consecuencias negativas de este comportamiento. Comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas lleva asociados una serie de resultados indeseables que es importante que tu hij@ conozca para poder actuar en consecuencia y comenzar a mejorar su actitud.

Busca un momento tranquilo e intenta reflexionar con tu hij@ adolescente sobre las siguientes consecuencias negativas de la conducta de comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas.

  1. Dificulta la transmisión del mensaje, que no se entiende de forma directa. Las palabras groseras hacen que se desvíe el foco de atención del contenido real que se pretende trasmitir.
  2. Enturbia el proceso de la comunicación porque afecta el estado emocional de los interlocutores. Escuchar una grosería de alguien predispone a un estado defensivo en el oyente.
  3. Las palabrotas son etiquetadas de forma habitual como comodines en el lenguaje. En muchas ocasiones reflejan incapacidad para encontrar otras alternativas semánticas más elaboradas en la expresión. Esto se puede interpretar como falta de instrucción adecuada en el hablante.
Plantear la conducta como un logro en sí mismo

Otra de las estrategias que puedes utilizar empleando la motivación interna es aprovechar la aspiración al logro. Algunas personas están más motivadas a conseguir objetivos por el simple hecho de lograrlos.

Si en la personalidad de tu hij@ detectas este tipo de motivación intrínseca por superar nuevos retos busca una estrategia para utilizarla en tu favor. Para ello deberías aplicar esta motivación a la conducta. Lo ideal es que comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas se convierta en un reto. Que sea un auténtico estímulo en el día a día de tu hij@ y que lo interiorice como algo personal que quiere conseguir dominar.

Plantear la conducta como una meta

En este tercer tipo de motivación intrínseca lo que se busca es que se realice la conducta porque es motivadora en sí misma. Por ejemplo, tu hij@ estudia una asignatura porque le gusta, no porque quiera aprobarla y superar el examen final.

En este caso puedes plantearte como objetivo que el comportamiento comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas sea motivante en sí mismo para tu hijo. Que disfrute con la conducta porque le guste realizarla sin más.

Este tipo de actuaciones basadas en la motivación interna funcionan mejor con los adolescentes que tienen una personalidad más racional y una forma de pensar más lógica. Para aquellos que son más emotivos y que se dejan llevar más por sus sentimientos se pueden buscar otro tipo de alternativas más específicas y no tan centradas en la parte racional del problema.

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Trabajar la conducta con una motivación externa

Tu hij@ estará motivado por factores que no tienen que ver con la conducta de comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas en sí misma. La motivación en este caso está determinada por otras variables más relacionadas con el contexto o la situación en la que se produce el comportamiento.

Utilizar una motivación social

En este primer apartado la motivación que determina la conducta tiene que ver con las relaciones personales. Tu hij@ modulará su comportamiento porque se verá influido por la situación emocional del grupo que le rodea. Cambiará su conducta porque no quiere hacer daño a otra persona a la que siente que molesta con su actitud. O porque quiere mantener la relación con alguien y a través de la conducta piensa que lo logrará. O simplemente porque quiere destacar en el grupo.

Tu papel en este caso es dejar claras las consecuencias personales que para ti o para el entorno tiene su actitud. Tu hij@ debe conocer de primera mano que su comportamiento respecto a comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas afecta a otras personas.

Es posible que la importancia que tiene para ti esta conducta te lleve a experimentar sentimientos profundos. Estas emociones pueden dificultar la comunicación con tu hij@ cuando intentas hablar de este tema y terminar el diálogo en una discusión.

Por ello es clave que te prepares mentalmente para afrontar la charla con total tranquilidad. El mensaje será mucho más efectivo y conectarás con el lado racional de tu hij@. De esta forma podrá procesar la información que luego le permita regular su comportamiento.

Emplear recompensas como motivación de cambio

Las recompensas o refuerzos positivos son un potente estimulador para el cambio de conducta. Hay personalidades que tienden a funcionar en base a criterios de recompensa. Ir a trabajar por ganar un sueldo a final de mes es una forma de motivación por recompensa muy habitual en nuestra sociedad.

Puedes emplear las herramientas de motivación de Padres en la Nube para conectar con tu hij@ adolescente y otorgarle recompensas relacionadas con la conducta de comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas.

Asociar pérdida de privilegios o castigos a la conducta

Un importante tipo de motivador es la evitación de un castigo. Si se esperan consecuencias negativas por realizar una conducta, habrá más probabilidades de que no se lleve a cabo.

La clave aquí es que tu hij@ asocie de forma inequívoca una consecuencia negativa cuando presente un comportamiento inadecuado a la hora de comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas. De esta forma dejará de responder de manera inadecuada para evitar el efecto indeseado.

Cambio de comportamiento por modelado o por imitación

En la educación de adolescentes el modelado y la imitación son dos factores clave de cambio de conducta. Tu hij@ necesita un guía en todo su proceso madurativo y puede ir cambiando la imitación de conductas desde su núcleo familiar a sus amigos e iguales.

La clave aquí es que para que se establezca un proceso de modelado correcto tu hij@ debe tener una figura de referencia a la que imitar. Lo ideal para modelar la conducta de comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas es que tú mism@ seas el referente a imitar. De esta forma te asegurarás de que tu hij@ cambia su conducta para parecerse a ti.

En el caso de que no sea posible esta imitación ten en cuenta que también se puede producir desde su grupo de referencia. Asegúrate que tu hijo tiene un grupo de amigos sano y que tiene modelos de referencia adecuados para su edad.

Soluciones creativas para la conducta

Te dejamos algunas soluciones diferentes que han funcionado en algunas familias. Siempre puedes probar a aplicarlas en tu hogar para que tu hij@ logre comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas

  1. A nosotros nos funcionó el tiempo fuera. Cada vez que nuestro hijo empleaba una palabra grosera dejábamos de prestarle atención automáticamente. Con el tiempo funcionó muy bien.

Contexto del comportamiento

La conducta "Comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas" está enmarcada dentro de la categoría "Comunicación del adolescente". Dentro de esta categoría además encontramos las siguientes conductas relacionadas: "Expresar los deseos y sentimientos", "Hablar en un tono adecuado, sin gritar", "Hablar con sinceridad, sin mentiras o engaños".

Todas estos comportamientos por lo tanto pertenecen a la categoría general "Relación del adolescente con los demás", una de las tres divisiones de conductas principales en Padres en la Nube junto a "Actividades y tareas del adolescente" y "Salud del adolescente".

Mapa de conductas help_outline

Bibliografía consultada para escribir Comunicarse con respeto, sin tacos o palabrotas en la adolescencia

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Soy Psicólogo de formación, aunque hace un tiempo orienté mis estudios hacia la Ingeniería informática. Mi profesión me ha llevado a la socialización de adolescentes en centros de menores y al desarrollo de proyectos tecnológicos. En mis años de experiencia he sistematizado esquemas de trabajo eficaces con graves problemas y conflictos adolescentes. Padres en la Nube es la unión de mis dos pasiones: la tecnología como herramienta para la mejora social y la adolescencia como etapa de cambio y transformación.

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